El Etnógrafo por Drew Michelini

Una mañana, sin haberse despedido de nadie, Murdock se fue. Cuando regresó, él era un hombre diferente. Era obvio que había aprendido muchas cosas de los indígenas. Él estaba silencioso todavía, pero de una manera diferente. Él escogía sus palabras con cuidado. Dijo que había aprendido muchas cosas nuevas en las que él nunca había pensado. Cuando regresó, quiso enseñar a todo el mundo las cosas que había aprendido. No quiso ser el único hombre que sabía el secreto. Dijo que aunque otras personas no fueron al viaje con él, quería compartir el conocimiento con todo el mundo.

Empezó a tratar de decir a sus amigos sobre lo que hizo. Primero fue difícil, porque nadie había tenido las mismas experiencias. Las personas no podían ver por qué era importante. Continuó tratando de enseñarles y más personas empezaron a creer en el secreto. Dijo a las personas que la vida era importante y que apreciaran los momentos que tenían. Finalmente, él creyó que a las personas les gusta lo que decía. Cuando hablaba con sus amigos, eran simpáticos con él. Un día tuvo una idea. Quiso tratar de llevar a las personas a la pradera donde había vivido durante su viaje. Desafortunadamente, cuando trató de encontrar el lugar, no pudo encontrarlo. Preguntó a las personas donde estaba el campo, pero nadie sabía. Empezó a pensar que estaba loco. Nadie dijo que el lugar era real. Según la historia, nadie había vivido en el campo por cien años. Pero Murdock tenía notas de su viaje. Todos los nombres eran correctos en su libro. Él no sabía que había sucedido. No podía explicar como tenía la información.

Después de esto, él no ha dicho más a las personas lo que sabía. Él ha destruyó el libro con sus notas. Ahora vive solo en un bosque.

 

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