Un Crimen Perfecto por Hailey Hoffman

Yo fui víctima del crimen perfecto. Un día frío de noviembre, yo estaba caminando por la calle con mi perro Sam cuando de repente, Sam empezó a ladrar.

Le dije: “deja de ladrar.”

Pero, los ladridos se hicieron cada vez más fuertes. Entonces, él se alejó de mí y entró en un cementerio. Fui tras él. El cementerio era muy oscuro y aterrador, pero también muy tranquilo. Escuché un ruido en la distancia y pensé que era mi perro Sam. Caminé en la dirección del ruido, pero entonces escuché otro ruido en el lado opuesto del cementerio. En este punto yo estaba muy asustado porque sabía que alguien me estaba mirando. Si es una mala personas estaré en peligro. No me importó, no iba a dejar a Sam.

Paige Cerulli
https://www.wideopenpets.com/new-york-passes-law-that-allows-pets-to-be-buried-in-cemeteries-with-their-owners/

Después de unos quince minutos de llamarlo, descubrí a Sam estaba cavando frente a una lápida. Él cavaba muy rápido y no entendía la razón hasta que vi lo que estaba en la tumba. Yo creí que descubriría un cadáver, pero no. Bajo toda la suciedad, encontró una gran pieza de carne y estaba muy emocionado. Él corrió a comerla debajo de un ciprés. Pero no lo seguí porque estaba confundido.

Pensé: – “¿Por qué había una pieza de carne en la suciedad?”

– “¿Quién lo habrá puesto ahí?”

– “¿Dónde está la persona misteriosa que hizo los ruidos?”

Entonces yo miré en el agujero porque pensé que la situación era muy rara. Me di cuenta de que no había ningún cadáver en la tumba. En ese momento, escuché el mismo ruido de antes. Pero inmediatamente después, fui golpeado en la cabeza y me caí en el sepulcro. La acción ocurrió muy rápido y no tuve tiempo para reaccionar. Mientras que me caía al suelo de la tumba mi visión se oscureció, pero sólo después de ver a Sam satisfecho con su pieza de carne. Ni siquiera le importó que yo estuviera cayendo a mi muerte. Mi perro cavó mi propia tumba. ¡Y dicen que el perro es el mejor amigo del hombre! Sin embargo, fue el crimen perfecto porque mi asesino apenas tuvo que levantar un dedo para ocultar lo que había hecho.